Cierta noche, en su despacho,
un emprendedor muy audaz,
trabajaba con gran empacho,
¡ni la Catrina lo haría parar!
planeaba su próxima hazaña,
"Voy a llegar al éxito",
murmuraba con mucha maña.
Pero la huesuda ya lo esperaba,
con su sonrisa y su guadaña,
"Deja esos números y cuentas,
que tu turno ya se acompaña."
"¿Qué de ética y compromiso?
¿De aliados fieles y en paz?
Todo eso te lo llevas,
aunque a la tumba llegarás."
Pero el emprendedor insistía,
"Mi marca es fuerte y sincera,
mis proveedores son honrados,
y mi misión, verdadera."
La Catrina soltó una risa,
"En tu lápida quedará escrito,
que fuiste un líder ético,
¡pero hoy te doy tu finiquito!"
Así que el buen emprendedor,
partió al Mictlán a descansar,
con su imagen corporativa intacta,
¡y su negocio a continuar!
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